La vida pública pertenece a los ciudadanos y los gobernantes son servidores públicos que tienen esa honrosa responsabilidad. Una parte de la clase política se ha apropiado del poder público y ha actuado esencialmente en su interés personal, luego en relación a su partido, y muy distantemente a favor del interés general. El servicio público debe dignificarse.

“El poder tiende a corromper y el poder absoluto tiende a corromper absolutamente”. Debe haber un verdadero sistema de contrapesos institucionales y sociales que lo acoten y que contengan el abuso de poder sobre cualquier persona.

La corrupción es uno de los problemas más graves que aquejan a nuestra sociedad, y una parte de la clase política se ha beneficiado de su posición para corromperse, y corromper a otros, con impunidad selectiva. Erradicarla es fundamental.

La inseguridad es una condición que no debemos tolerar ni acostumbrarnos a ella. Para vivir en armonía social debe existir un verdadero estado de derecho, en donde se aplique la ley sin distingos económicos, sociales, políticos o culturales, con una efectiva defensa de los derechos humanos.

El Estado debe ser garante de derechos que propicie las condiciones para lograr el bienestar general y la prosperidad incluyente. La igualdad de oportunidades para todos, desde el nacimiento hasta la edad mayor, debe guiar la política pública en beneficio de todos.

Puebla tiene el potencial para ser ejemplo a nivel nacional, con un gobierno honesto, división efectiva de poderes, eficaz y centrado en las personas de ésta y la siguiente generación.

Plataforma básica:

  • Propugnar por un gobierno honesto, a todos los niveles, que se comprometa con asegurar una vida pública libre de corrupción y de impunidad. El instrumento fundamental para lograr este objetivo es el adecuado y eficaz funcionamiento del Sistema Nacional Anticorrupción, que se desdobla en el Sistema Estatal Anticorrupción.
  • Propugnar por una gobernanza que asegure los equilibrios y la contención del poder público.
  • Contrapesos institucionales democráticos. Es decir, equilibrio de los poderes del Estado (ejecutivo, legislativo y judicial), autonomía real de los órganos autónomos, autonomía de la fiscalía general y del poder judicial, entre otros.
  • Contrapesos de la sociedad civil. Organizaciones civiles y la sociedad en general como contrapeso del poder público, y aliados del gobierno para un mejor desempeño público.
  • Propugnar por una sociedad con vigencia efectiva del estado de derecho, con seguridad personal y jurídica, en donde todos somos iguales ante la ley. La inseguridad se ha convertido en un factor de descomposición social y de pérdida de bienestar de personas, familias y comunidades enteras.
  • Propugnar por un gobierno eficaz, cuyo programa esté elaborado por expertos locales y a nivel nacional, acompañados por otras personas u organizaciones sociales y civiles que sean usuarios y conocedores y afectados por dichas políticas públicas.
  • Propugnar por un gobierno cuya acción pública se centre en las personas, en las familias y en la sociedad en su conjunto, tanto del presente como de las siguientes generaciones. Ello nos permitirá alinear la política pública en general y enfocar los esfuerzos gubernamentales específicos.
  • Propugnar por la igualdad de oportunidades para todos a lo largo de la vida, de tal modo que no importe dónde se haya nacido para tener la oportunidad de ir tan lejos como cada persona tenga las capacidades y los talentos para hacerlo.
  • Propugnar por la prosperidad incluyente basada en la política pública que promueva la competitividad de la actividad económica, la prosperidad general basada en el trabajo y el esfuerzo, en un marco de justicia y respeto a los derechos humanos, el medio ambiente y los recursos naturales.
  • Eliminar el botín. Se debe dignificar el servicio público. No se puede aceptar financiamiento de campañas políticas a cambio de cualquier cosa. No se debe aspirar a algún cargo para obtener un beneficio indebido.
  • Hacer de Puebla un ejemplo a nivel nacional que muestre que es posible contar con un gobierno honesto, con equilibrio de poderes, eficaz, y transparente y centrado en el bienestar de las personas de ésta y la siguiente generación.